Zapatillas de running: ¿por qué me conviene tener más de un par?

Sí, ya lo sabemos: comprar zapatillas de running es bastante difícil, además de que, por supuesto, nos encanta hacerlo. Y tal vez sea difícil justamente por eso, comprar zapatillas de running nos genera ansiedad y, a veces, podemos perder el foco de la atención. Por lo pronto, te dejamos acá un sitio para ir chequeando precios.

 

 

Ahora bien, comprar un par es difícil por la infinidad de opciones que hay, pero además, las zapatillas donde solemos depositar el deseo tienden a ser las más caras, y lo cierto es que son bastante caras en general.

Entonces, ¿vale la pena comprar dos pares de zapatillas para correr? La respuesta es afirmativa, y te vamos a contar cuáles son las ventajas de todo tipo de contar con dos pares (o más).

 

Ventajas de contar con dos pares de zapatillas de running

Se reduce el riesgo de lesiones

Se realizó un estudio de campo en 300 corredores, que fueron monitoreados durante 22 semanas. En ese período, se analizaron las zapatillas con respecto al su estado y el impacto de la actividad física en el cuerpo de los corredores.

Todos los participantes informaron a diario qué deporte realizaban, bajo qué condiciones, cómo iban sintiendo el calzado y todo tipo de lesiones y dolencias relacionadas.

Al terminar el estudio, se comprobó que un tercio de los participantes padeció alguna clase de lesión vinculada al running. La primera consecuencia de esa lesión es que los obligó a dejar de correr por, al menos, un día.

Una de las conclusiones a la que arribaron estos investigadores es que variar el calzado utilizado previene lesiones. Lo mismo que combinar el running con otros tipos de actividades físicas para variar las cargas aplicadas al sistema óseo y muscular.

 

Se extiende la vida útil del calzado

Alternar las zapatillas que usamos para correr tiende a mejorar la durabilidad de ellas. Y la razón es simple: como sucede con nuestros pies y con nuestras piernas, las zapatillas necesitan recuperarse luego de ser exigidas.

Los tejidos y las sueles, al ser expuestos a entrenamientos prolongados, pierden su forma original. Y si se los deja reposar, recuperan el estado original. De lo contrario, los sobrexigimos y se estropean más rápido.

Lo mismo sucede con respecto al sudor que producen nuestros pies al correr. Un tiempo extra de oxigenación siempre es positivo.

 

Menos dificultades vinculadas a los días húmedos

Si tenemos un solo par de zapatillas para correr y las usamos en días lluviosos o de mucha humedad, nos enfrentamos a varios inconvenientes.

A grandes rasgos, contamos con tres opciones: corremos con zapatillas mojadas, corremos con zapatillas mojadas no diseñadas para funcionar en esas condiciones climáticas, no corremos. Y ninguna de esas opciones es buena.

Si de todos modos corremos bajo la lluvia, debemos darle tiempo a nuestro calzado para que se seque de forma apropiada. La parte externa se seca mucho más rápido que la parte interna, expuesta a menos contacto con el aire. Y para que se recupere totalmente, puede tener que pasar días.

Al tener más de un par, podemos darnos el lujo de correr independientemente de las condiciones climáticas. Lo mismo que si, eventualmente durante un día soleado, pisamos un charco, por ejemplo.

 

Menos dependencia

A veces, los corredores tendemos a exigirles más a nuestras zapatillas que a nosotros mismos. La idea, por el contrario, sería que les exijamos tanto como a nosotros mismos.

En este sentido, muchas veces nos encariñamos con las zapatillas y continuamos usándolas una vez que ya superaron su vida útil. Nos resistimos al cambio, no por economía, sino por sentimentalismo.

Ese retardamiento en cambio puede ocasionarnos grave alteraciones en la pisada, que se manifiestan luego como lesiones.

Tener más de un par hace que podamos desprendernos más rápido de ellos, puesto que ya estamos acostumbrados a correr con distintos tipos de zapatillas.

 

 

La idea de tener más de un par no es tener dos pares del mismo modelo. Ojo, justamente se trata de variar las marcas, los modelos y los estilos de zapatillas.

A su vez, los corredores solemos ser coquetos y, de hecho, invertimos mucho dinero en indumentaria. Pedimos que esta, además de eficiente, sea linda. Así que contar con más de una opción para combinar es un estímulo, a pesar de tratarse de algo meramente superficial.

 

En resumen, disponer de más de un tipo de zapatillas nos beneficia, por sobre todo, porque, por un lado, extendemos la vida útil de ellas y, por el otro lado, evitamos el acostumbramiento de nuestro pie y lo estimulamos para estar más fuerte.

 

Criterios para elegir las mejores zapatillas

Ahora bien, contamos con la solvencia económica necesaria para disponer de más de un par de zapatillas de running. En ese caso, ¿cómo elegimos las mejores?

Las más caras no necesariamente son las mejores. Incluso suele no ser así en la mayoría de los casos. Esto sucede, por ejemplo, con los modelos que tienen amortiguación excesiva, que son de los más caros y, a la vez, perjudiciales para nuestra salud.

Las recomendaciones son pocas y simples, al menos las verdaderamente útiles.

  • En primer lugar, descartemos los modelos que tienen un drop grande (la distancia en altura entre el talón y la punta del pie). El drop no debe ser superior a los 4 milímetros. En caso contrario, favorecemos el taloneo, y este modo de pisar acarrea lesiones.
  • En segundo lugar, elijamos zapatillas que cuenten con punteras amplias, de modo tal que los dedos no se encimen y terminemos pisando de modo inadecuado.
  • En tercer lugar, quedémonos con aquellas zapatillas de suela blanda. Si las retorcemos y la suele y sus materiales no ceden, podemos pasar a analizar el siguiente modelo.
  • En cuarto lugar, optemos por el modelo más liviano. Si dudamos entre dos pares, quedémonos con el más liviano. Idealmente, las zapatillas no deben pesar más de 300 gramos.

 

Y ahora, runner, a lo nuestro: ¡a correr!

Autor entrada: Carmen